En la clínica lo pase mal... por las tardes ese sol tremendo y rojo de Enero se pegaba a la ventana sin ningún indicio de querer desaparecer. Todo estaba caliente, hasta el cuello ortopédico que me pusieron. Me picaba el cuerpo por todas partes y casi no me podía mover para ningún lado. ¡Que estrés!. La oficina se quedó botada. -¡Tiesa!, esa era la palabra: ¡me quedé tiesa!. Que horrible. ¡Hay! me duele mucho, incluso para tragar saliva. Me acuerdo cuando llegué. Como borracha me sentía, era como un solo dolor en todo el cuerpo. La camilla, la llegada a urgencias, el auxiliar chocó con la puerta, calculó mal al doblar por la rampa de la entrada de urgencias, pero estaba Patricio, un buen amigo. Vestido entero de blanco. Que bueno que estaba Patricio, él si que es un buen médico, no es traumatólogo pero es un buen amigo y me dio mucha alegría el verlo entre todo lo que estaba pasando. -Ves amiga, que uno propone y Dios dispone - me decía la Paty tomando de la mano a Sebastián de cinco años.
Sebastián quería jugar con la manilla de mi cama. Cree que puede levantar la parte de la cabeza cuando quiera. Pobre Paty, separada y con tres niños. Está ilusionada con el gringo. A mi no me gusta el gringo para ella. ¡Que le manda los pasajes para irse a Canadá!. ¡Se los está mandando hace como tres años y no ha pasado nada!. - Sí cariño, así es, Dios dispone - le contesto sin estar convencida y frunciéndo el ceño ya que no soporto el dolor en las mandíbulas ni en la lengua.
Tocan la puerta y se abre suavemente. Es Patricio - Hola mi niña ¿cómo te sientes? - me mira Patricio con las manos en los bolsillos de su blanco delantal; ah sufrido mucho, la esposa es tirada para arriba y le gusta mucho todas esas cosas sociales y Pato que es entregado... Lo quiren todos en la clínica, hay veces en que me cuenta que no lo pasa muy bien en su matrimonio, pero tiene dos hijos; que se le va a hacer. - ¡Hay Patito, me duele todo! - me dice "sí" con la cabeza y se quiere reír mas por buena gente que por consuelo. Mira a la Paty. Le pregunta que edad tiene Sebastián.
Patricio me examina, me mira los ojos. Me toma el pulso. - Te vas a quedar una semana mas aquí mi niña. Te quiero controlar yo mismo. - No tenía ganas de contestarle, ya me estaban saliendo lagrimas... - Bueno cualquier cosa me llamas -.
Sebastián quería jugar con la manilla de mi cama. Cree que puede levantar la parte de la cabeza cuando quiera. Pobre Paty, separada y con tres niños. Está ilusionada con el gringo. A mi no me gusta el gringo para ella. ¡Que le manda los pasajes para irse a Canadá!. ¡Se los está mandando hace como tres años y no ha pasado nada!. - Sí cariño, así es, Dios dispone - le contesto sin estar convencida y frunciéndo el ceño ya que no soporto el dolor en las mandíbulas ni en la lengua.
Tocan la puerta y se abre suavemente. Es Patricio - Hola mi niña ¿cómo te sientes? - me mira Patricio con las manos en los bolsillos de su blanco delantal; ah sufrido mucho, la esposa es tirada para arriba y le gusta mucho todas esas cosas sociales y Pato que es entregado... Lo quiren todos en la clínica, hay veces en que me cuenta que no lo pasa muy bien en su matrimonio, pero tiene dos hijos; que se le va a hacer. - ¡Hay Patito, me duele todo! - me dice "sí" con la cabeza y se quiere reír mas por buena gente que por consuelo. Mira a la Paty. Le pregunta que edad tiene Sebastián.
Patricio me examina, me mira los ojos. Me toma el pulso. - Te vas a quedar una semana mas aquí mi niña. Te quiero controlar yo mismo. - No tenía ganas de contestarle, ya me estaban saliendo lagrimas... - Bueno cualquier cosa me llamas -.

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